El viaje se realizo en avión con Aeroflot, vía Moscú, con una parada de 4 noches en Moscú y continuación hacia Tokyo-Narita.
En Moscú, paciencia para la recepción de las maletas y el control de pasaportes, se trata de un tramite pero nadie tiene prisa.
Luego al salir esta el como llegar a la ciudad, casí la única solución es coger un taxi, pero aquí no existen taxis oficiales. Los primeros que os ofrecerán taxi, son bastante caros, aunque luego al salir de la terminal, pudimos comprobar que eran de bastante buena presencia. Nosotros seguimos hasta la acera intermedia después de salir de la terminal, y allí ya nos ofrecieron taxi, 2 personas bastante insistentes, que por supuesto te dicen que son taxi oficial y te sacan una tarifa bastante alta. 3000 Rublos (90€) que tuvimos que negociar hasta dejarlo en 1500 Rublos, el taxi no es oficial, sino particulares que se dedican a este negocio, nos llevo a nostros solos y lo cierto es que no hubo ningún problema, incluso nos hizo una factura al llegar. Una vez negociado el precio es bueno escribirlo para confirmar, pero una vez negociado resultan ser honestos. El recorrido muy largo pero sin dificultades.
En el viaje en avión desde Moscú a Tokyo, es conveniente pedir el lado izquierdo del avión, dependiendo de las fechas se puede disfrutar del espectáculo del sol de medianoche, ya que el vuelo se realiza muy al norte para realizar el recorrido más corto posible.
Una vez en Japón, la sorpresa es que los cajeros no funcionan con las tarjetas Europeas, sólo es posible obtener dinero en algunos cajeros de las grandes ciudades, como Tokyo o el aeropuerto de Narita. Nosotros tuvimos que regresar después de haber realizado 50 Km en el coche y sacamos 500.000 Yenes, con los que no tuvimos problemas para sobrevivir durante 30 días, el resto de gastos los realizamos con la tarjeta de crédito directamente, para ello no hay problema con la tarjeta de crédito.
Otra cosa que sorprende en Japón es que se conduce por la izquierda, pero esto no es un gran problema, ya que la circulación no es caótica y va bastante tranquila. Lo que realmente sorprende es la velocidad máxima que en carretera es de 50 Km/h y en autopista de 80 Km/h.
Todos los coches llevan navegadores de grandes dimensiones, pero en Japones, por muy poco dinero se puede alquilar uno en inglés pero mucho más cutre y sin capacidad de navegación inercial. Por cierto, también sorprende que para obtener la ruta a donde se quiere llegar se deberá introducir el número de teléfono del destino.
En tokyo sorprende el barrio de shibuya por sus cruces multicalle y la gran cantidad de gente en la calle.
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